Tras el rastro del diablo en Canarias

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Alfonso Ferrer / S.C. de Tenerife

El 15 de octubre de 2016 tuvo lugar un macabro hallazgo en la Avenida de Los Menceyes, municipio de La Laguna (Tenerife). Muy cerca de la nueva facultad de Bellas Artes, y prácticamente al margen de los raíles del tranvía, varios vecinos encontraron la cabeza de un cabrito en el suelo (en la imagen que encabeza el artículo). Según contaron a este digital, no era la primera vez que tenía lugar este tipo de descubrimientos. Meses atrás ya se habían hallado en las inmediaciones restos similares, concretamente, gallinas decapitadas.

En este caso, la cabeza del cabrito presentaba aparentemente un corte limpio y no había otros restos del animal en las cercanías, lo que parecía descartar la posibilidad de un accidente. Se daba la circunstancia, además, de que la noche anterior hubo luna llena, un elemento simbólico que podía conducir a la idea de un sacrificio ritual. Ante la extrañeza del suceso, Caso 7 ha puesto en contacto con Vicente Jara, investigador y experto en sectas y miembro fundador de RIES (Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas).

Para Jara, faltan muchos detalles en este hallazgo para poder dilucidar su auténtica naturaleza. Reconoce que sería raro que fuese un mero accidente al haberse producido el corte a nivel del cuello y la ausencia de otros restos del animal en los alrededores.  También le resulta ilógico que tuviera que ver con algún negocio de carnicería.

Tampoco parece clara la relación con alguna matanza de animales por festividad local. “En este caso lo normal es que esto se haga con controles –aclara–. Si se cocina el animal de manera particular, siempre se aprovecha la cabeza. No es normal desprenderse de la cabeza de cabrito, pues es muy usada en multitud de platos. Y más en Canarias, donde es habitual su consumo”. Por tanto, “esto se ha ejecutado con otro fin”.

Vicente Jara, investigador y experto en sectas.
Vicente Jara, investigador y experto en sectas.

Sacrificios a la luz de la Luna

Al experto, este hallazgo le lleva a pensar en la existencia de recovecos en las inmediaciones, “cuevas, lugares donde unos jóvenes pueden haber hecho algo previamente con la cabeza, y por eso luego la dejaran allí. Eso significaría un radio para desprenderse de ella de 500 metros, con cierto alejamiento de este lugar protegido y donde pudieron usarla”. Cierto es que en las proximidades hay varios solares con bastante extensión, sin ir más lejos, el que se encuentra anexo a la Facultad de Bellas Artes, que permitiría ejecutar este tipo de prácticas rituales alejados de cualquier mirada curiosa.

En opinión del investigador, los lugares elegidos para estas prácticas pueden ser cualquiera: una casa, unas ruinas, una Iglesia antigua, una cueva, un solar, un cementerio, desde un antiguo hospital, un psiquiátrico, lugares donde hubo dolor y sufrimiento, un lugar donde alguien falleció… cualquier lugar que tenga un atractivo ya porque sea lugar de dolor, o lugar contra lo religioso, o lo divino. “Pero cualquier lugar puede ser adecuado para rituales de corte satánico”, afirma.

Jara considera este hallazgo como “algo no ordinario, raro”, y asume que las autoridades policiales deban haber tomado nota de ello ya que “en todo caso, sí puede haberse usado con un fin satánico, de adoración, quizás de petición oracular. No hay que olvidar que es un cabrito, que aunque no sea un macho cabrío con cornamenta, lo que es muy difícil de conseguir, sigue siendo de la misma familia”.

Pero, ¿es normal el sacrificio de animales por parte de una práctica tan extendida en las islas como la santería o se trata de algo anecdótico? ¿Y en el satanismo? Según el investigador, “en la santería, el candomblé, la macumba, en definitiva, las religiones afrocaribeñas y afrobrasileñas, también en el palo mayombe o en el hoodoo, realizan sacrificios animales en algunas de sus ceremonias, muy comúnmente animales de pluma, como gallinas, gallos, perdices, gansos, pavos, o patos. También peces, o tortugas, e incluso ovejas, chivos, carneros, o cerdos”.  Estos rituales serían llevados a cabo, generalmente, para protegerse del mal. En ocasiones, incluso, para hacer el mal.

Cuando abordamos el asunto del satanismo, éste se vuelve más difuso ya que “es muy diverso”, si bien también son perfectamente posibles estos sacrificios, usando cualquier animal. “En parte, cierto satanismo es sadismo”, apostilla.

¿Y qué hay del hecho de que el hallazgo se produjera después una luna llena? “Sí, la luna llena es elemento de cierta brujería o de ciertos movimientos neo-paganos como la Wicca, por el sentido femenino, lunar, de diosa”, responde Jara. Aunque no es necesariamente un rasgo astronómico del satanismo (éste es muy amplio en sus usos, rituales y clasificaciones, en opinión del experto), podría haber permitido a los que ejecutaron este macabro suceso haberse movido con facilidad por la noche.

En algunos rituales de santería se pueden usar partes de animales.
En algunos rituales de santería se pueden usar partes de animales.

Un altar con restos humanos

Lo cierto es que esta noticia viene ser la última de una serie que tienen que ver con hechos bastante escabrosos y que han despertado cierta alarma entre la población. Así, en abril de 2013, la Guardia Civil detuvo en Icod de los vinos a una santera de 40 años por llevar a cabo sacrificios con animales. El aspecto más grave de este suceso fue el hallazgo de un altar con restos óseos humanos. Se tuvo conocimiento de los hechos a raíz de una denuncia vecinal que comunicaba que en una finca de Barrio Redondo se maltrataban animales con frecuencia, sobre todo fines de semana y pasada la medianoche.

Los asistentes sufrían cortes superficiales con un machete y su sangre era derramada encima de un altar con cabezas de animales y vasijas con huesos. Entre los rituales que debían llevar a cabo los adeptos estaba el de cortar la cabeza de aves, incluso la de algún carnero.

Los restos humanos depositados en el altar tenían el objetivo de proteger frente a los espíritus, Éstos, según pudo se pudo averiguar, fueron obtenidos tras la profanación de tumbas en el cementerio de Santa Lastenia. Quizás, sea éste el aspecto que más alarma ha despertado, y que recuerda a la profanación de restos humanos sucedida en enero de 2011, cuando hasta cinco cuerpos fueron sacados de sus nichos, sin que hasta el momento se haya averiguado la identidad de los perpetradores de esta barbaridad. En aquella ocasión, Eladio Morales, alcalde de este municipio del sur de Tenerife,  habló abiertamente de sectas satánicas.

En opinión de Vicente Jara, no cree que este tipo de prácticas deba de obedecer necesariamente a un ritual satánico, aunque “tampoco lo descartaría”. Aclara que “desde hace diez años se sabe de grupos de corte satánico en las islas Canarias. Es difícil conocer su mantenimiento, desaparición o surgimiento, pero posiblemente sí sea un ámbito donde podamos suponer que sigue habiendo grupos adoradores de fuerzas del mal o deidades malignas”.

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